¿Qué es la diabetes?

La diabetes es una enfermedad que la medicina convencional diagnostica cuando los niveles de glucosa de la sangre están muy altos.

Los valores normales de glucosa en la sangre (glucemia) son entre 70 y 200 mg/dl en ayunas (aunque los estudios de la industria farmacéutica insisten en que el valor normal no debe superar los 100 mg/dl). La diabetes, por tanto, supone una hiperglucemia. El cuerpo humano puede llegar a tener picos de glucemia de hasta 400 mg/dl sin que eso suponga un riesgo grave para la salud. En caso de tener poca glucosa en la sangre (por debajo de 50 mg/dl) se llama hipoglucemia, una enfermedad distinta, que no tiene nada que ver con la diabetes.

¿Para qué sirve la glucosa?

Todas las células del cuerpo necesitan energía para estar en activo y mantener sus funciones (como el latido cardíaco, movimientos digestivos, respiración…). La glucosa es la principal fuente de energía para el cuerpo humano, como la gasolina lo es para mantener el motor del automóvil en marcha. La glucosa entra en el organismo con los alimentos, y con la digestión se pone en marcha una cadena de transformaciones químicas que convierte los alimentos en nutrientes, y estos en elementos más pequeños como la glucosa.

La glucosa pasa del intestino a la sangre, y esta lo transporta a las células de todo el cuerpo:

  • al hígado (donde se almacena la reserva de glucosa)
  • al cerebro y el sistema nervioso
  • a todos los demás órganos, músculos y células del cuerpo

Cuando una persona tiene diabetes la glucosa no llega a los órganos y músculos del cuerpo, así que permanece en la sangre, y las células se quedan sin energía suficiente para funcionar.

¿Por qué los niveles altos de glucosa en la sangre son tan peligrosos?

Es habitual oír o leer que el exceso de azúcar en la sangre puede producir problemas graves en ojos, riñones, nervios, o hasta la necesidad de amputar algún miembro, pero en realidad no es así; en realidad, el problema no es que haya mucho azúcar en la sangre; el problema es que la glucosa no llegue a los órganos.

Si la glucosa no llega a los órganos, estos se quedan sin energía para su funcionamiento, así que podrían dejar de funcionar y ocasionarse problemas graves como necrosis o, si por ejemplo son los ojos los que dejan de recibir glucosa, podría ocasionarse ceguera.

La medición de la glucosa en la sangre define la diabetes

La medición de la glucosa en la sangre define la diabetes

Tipos de diabetes

En la diabetes tipo 1, el cuerpo no produce insulina, mientras que en la diabetes tipo 2, la más común, el cuerpo no produce o no usa la insulina de manera adecuada. En ambos la casos la consecuencia es la misma: sin suficiente o adecuada insulina, la glucosa permanece en la sangre y no llega a los órganos.

Además, algunas mujeres embarazadas también desarrollan diabetes, llamada diabetes gestacional.

¿Qué es la insulina?

La insulina es una hormona que ayuda a que la glucosa entre a las células para suministrarles energía. Para entrar dentro de las células y ser utilizada, la glucosa necesita la mediación de la insulina.

Es muy ilustrativo ver a la insulina como la llave que abre la puerta de las células para que entre la glucosa. La única excepción a esto son el cerebro y las células del tejido nervioso, que son las únicas de todo el cuerpo que reciben glucosa directamente de la sangre sin la mediación de la insulina. La glucosa no necesita “llave” para entrar en el cerebro y el sistema nervioso.

La insulina se produce en el páncreas, concretamente en las células beta de los islotes de Langerhans. El páncreas, entre otras sustancias, produce la insulina y otra hormona llamada glucagón (producida por las células alfa) que tiene como función aumentar el nivel de glucosa en la sangre (gracias a la reserva existente en el hígado).

¿Por qué ocurre la diabetes?

Según la medicina convencional, la diabetes es producida porque el cuerpo no produce insulina, o porque no puede utilizar esa insulina de forma adecuada. Pero no explica por qué ocurre esto, y en realidad desconoce por qué se produce la diabetes, así que achaca las causas a componentes genéticos, ambientales o hábitos alimenticios. Esto a pesar de que la incidencia de diabetes tipo 1 en hermanos gemelos es prácticamente nula, y a que no se han demostrado qué componentes ambientales podrían producir diabetes, puesto que su incidencia estadística es similar en todo el mundo.

¿Cómo trata la medicina la diabetes?

No hay solución conocida por la medicina convencional a día de hoy, algo lógico, puesto que no se puede resolver algo si no sabemos cuál es el problema que lo origina. Así que la solución empleada consiste en administrar insulina externa para forzar al cuerpo a que tenga glucosa en los órganos y músculos, y en recomendar hábitos de vida saludables: ejercicio, alimentación saludable, dieta, regularidad en los horarios, evitar el estrés… En una palabra, control: controlar todo lo que podamos todos aquellos factores que puedan afectarnos.

Como veremos mas adelante, esto es justamente lo contrario a lo que deben hacer los pacientes con diabetes.

¿Por qué se produce entonces (realmente) la diabetes?

Bien, ya sabemos que hay “algo” en el organismo humano que regula la producción de insulina. Entonces, si entendemos que las enfermedades no no nos “tocan” como si formáramos parte de una macabra “lotería del dolor”, sino que todas ellas ocurren por un motivo, que todas ellas tienen un sentido en nuestra vida, cabe hacernos una pregunta inevitable: ¿Para qué quiere mi cuerpo que no se produzca insulina? 

Después de haber leído con atención todo lo anterior, ya sabemos la respuesta: nuestro organismo detiene la producción de insulina para que la glucosa no entre a los músculos y órganos; así, toda la glucosa estará disponible para llegar al cerebro y al sistema nervioso (recordemos que son los únicos sitios en los que la glucosa puede entrar sin necesidad de insulina).

Repitámoslo de nuevo, por la importancia que tiene: cuando tenemos diabetes, significa que el cuerpo está prohibiendo a la glucosa que entre en cualquier sitio del cuerpo que no sea el cerebro.

¿Por qué necesitamos que toda la glucosa llegue al cerebro?

Es la siguiente pregunta, que resulta inevitable: ¿por qué el cuerpo obliga a que toda la glucosa esté disponible únicamente para el cerebro? Y la respuesta es, sin lugar a dudas, bastante fácil de responder para todos: en condiciones normales, el consumo energético del cerebro supone un porcentaje muy importante (algunas fuentes afirman que hasta un 20%) en funcionamiento “normal”, pero, obviamente, si exigimos al cerebro un esfuerzo mayor del habitual, este necesitará consumir aun mas energía.

Es por eso que, ante una situación en la que necesitemos un uso del cerebro mas rápido, mas intenso o mas prolongado, el cuerpo se asegura un suministro de energía suficiente bloqueando el paso de la glucosa al resto de órganos, y esto lo consigue deteniendo la producción de insulina. Así que podemos asegurar que todas las personas (y animales), en algún momento de la vida, han sido diabéticos.

Esto no es un problema, por supuesto, sino que es un recurso natural del organismo para solucionar situaciones difíciles que podamos estar viviendo puntualmente; el problema ocurre cuando nosotros exigimos al cerebro mas de lo que es considerado normal por nuestro organismo: es decir, cuando obligamos al cerebro a trabajar muy intensamente durante mucho tiempo, o cuando le exigimos resolver tareas que no están a su alcance.

Ejemplos de situaciones (en la naturaleza) que pueden causar diabetes

En la naturaleza los conflictos que ocasionan un aumento de la glucosa en la sangre no ocasionan diabetes, ya que son conflictos de corta duración, con una solución (sea buena o mala para quien la vive) rápida. Por ejemplo:

  • Un animal acorralado por varios depredadores, que debe buscar rápidamente cuál es el mejor camino para escapar.
  • Una madre que, ante un incendio, debe de tomar rápidas decisiones: ¿a qué crías salvar? ¿mejor salvar a pocas y asegurarme de que están lejos del incendio, o sacar del riesgo mas inmediato a la mayoría de cachorros, y arriesgarse a que las llamas vuelvan a llegar a su nuevo refugio.

    Un animal acorralado "tendrá diabetes" para encontrar una rápida solución

    Un animal acorralado “tendrá diabetes” para encontrar una rápida solución a su conflicto

Ejemplos de situaciones (en la sociedad actual) que pueden causar diabetes

En primer lugar hay que entender que una misma situación no tiene porqué causar diabetes en dos personas que la hayan vivido, pues esto depende de varios factores, especialmente de las capacidades de cada uno y de cómo viva cada uno esa situación. Biológicamente, el cerebro solo debería verse forzado a trabajar en exceso ante una situación de vida o muerte, de lucha por la supervivencia. Pero actualmente no vivimos con facilidad ese tipo de situaciones, así que nuestra mente, en un afán sobreprotector, puede considerar como una situación de vida o muerte otro tipo de vivencias. Lo veremos mejor con un ejemplo:

  • Imaginemos a Mateo, que es el encargado del taller de su empresa; es el “puente” entre los operarios del taller y los directivos de la oficina: eso supone que los directivos, que desconocen casi por completo como se desarrolla el trabajo en el taller, le comunican a él las necesidades de producción de la empresa, y él debe trasladarlas a los operarios y organizarlos para sacar adelante los pedidos. Por su parte, los trabajadores del taller apenas conocen al personal de la oficina, por lo que siempre se dirigen a Mateo cuando necesitan tratar temas tan variopintos como las vacaciones, descansos, material, vestuario, reivindicaciones laborales, etcétera. Mateo está muy bien considerado por todos en su empresa y eso le supone que cada día tiene mas responsabilidades, hasta que llega un día en que prácticamente el trabajo de Mateo se ha convertido en un ejercicio de encaje de bolillos: debe dar muchas vueltas a la cabeza para conseguir encajar todas las piezas de la empresa: un día llegará a describir su empresa como una especie de selva en la que conviven cientos de animales, cada uno con sus gustos, preferencias y necesidades, cada uno creyendo ser mas importante que los demás, y donde ninguno se detiene a observar las necesidades de los demás. Mateo no se queja, pero un día, después de un tiempo especialmente cansado, será diagnosticado de diabetes tras comprobar en los análisis que hay demasiada glucosa en la sangre. En realidad, parece claro que Mateo lleva mucho tiempo obligando al cerebro a emplearse al máximo, para resolver todo lo que diariamente ocurre en la empresa.
  • Por otra parte, imaginemos a Sandra, una joven de 25 años cuya pareja ha se fue sin dar explicaciones hace un par de semanas; se encuentra en una situación complicada, puesto que hacía poco que habían comprado una casa nueva, lo que supone un gasto mayor. Por si fuera poco, acaba de confirmar que está embarazada, y el mundo parece caérsele encima: apenas duerme y no deja de dar vueltas a la situación; puesto que tiene claro que tendrá al bebé, ahora debe pensar como arreglárselas y eso le supone horas y horas de dar vueltas a la cabeza: ¿cómo se cría a un bebé? ¿cómo podrá llevar el embarazo? ¿cómo lo compatibilizará en su trabajo? ¿con quién podrá contar para que le ayude en los nuevos retos que le esperan? Ella no sabe nada de pañales, biberones, salud de los bebés… No sabe como va a afrontar esa situación y por ello lo único que hace es pensar sobre ello, creyendo que así podrá resolver todo lo que tendrá que afrontar. Esta situación obliga al cerebro a realizar una esfuerzo de máxima intensidad durante un periodo de tiempo corto, y en los siguientes análisis de seguimiento del embarazo, el médico, que desconoce por completo cómo funciona la biología en este aspecto, le diagnosticará diabetes gestacional.
  • Pongamos un ejemplo mas: Pamela, 50 años: dirige una peluquería y tiene una obsesión personal: todas sus clientes deben verse perfectas con sus peinados; su nivel de auto exigencia es tan grande que busca la perfección absoluta en todos sus trabajos. En cuanto a su vida personal, después de unos años separada de su marido, lleva unos meses saliendo con otra persona; sus hijos, ya adolescentes, la enfrentan a nuevos y complicados retos cada día: estudios, fiestas, independencia, rebeldía… por si fuera poco, no aceptan a su nueva pareja, y no le están poniendo nada fácil la situación. Como regalo de aniversario viajará 15 días a un lugar lejano, donde desconecta completamente de su día a día y se olvida de todas sus preocupaciones. Pero en el viaje de regreso a casa comienza a encontrarse mal, y al llegar lo primero que hace es ir a ver a su médico, que le hará una analítica. Ya sabemos que la glucosa aparecerá alta, puesto que lleva tiempo sometida a unos esfuerzos para intentar mantener bajo control absolutamente todo lo que ocurre en su vida: sus hijos, su pareja, la perfección en su trabajo… Tanto fue el estrés mental al que se sometió en su regreso, tras las vacaciones, que su médico le explica que tiene diabetes.

Entonces, ¿cómo tratar la diabetes?

En realidad, como ya hemos comprendido, en la Naturaleza no es necesario tratar la diabetes, puesto que la no producción de insulina aumenta la glucosa en la sangre para que el cerebro pueda recibir suficiente energía, lo cual es absolutamente necesario para resolver satisfactoriamente los conflictos que puedan ocurrirnos. Como en la sociedad actual no tenemos conflictos por la supervivencia, hemos desarrollado otros conflictos, como hemos visto en los ejemplos, que desarrollan los mismo programas que en la Naturaleza, pero con una duración o intensidad tan exagerada que nos causan verdaderos problemas de salud. Frente a estos problemas podemos tomar la opción de la medicina convencional, y tratar los síntomas, o bien asumir nuestra responsabilidad en lo que ocurre en nuestra vida, y ponerle solución.

Ya hemos visto lo que propone la medicina convencional frente a la diabetes: control absoluto de todo lo que nos rodea, y la administración de insulina externa.

Pero, aunque la solución científica parezca razonable, para evitar problemas graves en otros órganos, a todas luces es mucho mas recomendable solucionar el problema de raíz de la diabetes; dicho en claro: si dejamos de obligar a nuestro cerebro a realizar un esfuerzo tan prolongado, nuestro organismo volverá a la normalidad y el páncreas velará a producir insulina normalmente. De esa manera, la diabetes se curará con seguridad.

¿Cómo puedo solucionar entonces el conflicto que me ocasiona la diabetes?

No existe una solución universal: igual que hay una causa de diabetes para cada persona, hay una solución individual y específica para cada persona. En primer lugar, hay que averiguar qué conflicto está obligando al cerebro a tener tanta necesidad de energía, puesto que normalmente no somos conscientes de ello. En ese caso, Método ECI es sin ninguna duda una de las mejores técnicas para averiguarlo. Conocer el conflicto de la forma en que se vivencia con el Método ECI supone, en un altísimo porcentaje de casos, la resolución del mismo y por tanto el primer paso para curar la diabetes.

En segundo lugar es recomendable seguir algunas pautas muy importantes cuya finalidad no es resolver el conflicto principal causante de la diabetes, sino crear un estilo de vida que me haga menos proclive a tener ese tipo de conflictos. Estas recomendaciones, que paradójicamente son contrarias a lo que la medicina convencional recomienda, se resumen en una: NO PRETENDER CONTROLARLO TODO.