En el post el conejo zurdo expliqué el principal motivo, el porqué la naturaleza ha creado una distinción entre animales de la misma especie: el origen de la diferenciación entre diestros y zurdos.

Veamos ahora entonces otro ejemplo: imaginemos ahora que somos un mono: un mono no es una presa demasiado frecuente, así que la tasa de zurdos no es demasiado alta: casi todos los primates son diestros, como los humanos. Parece ser que al no necesitar huir con frecuencia, la naturaleza no considera necesario igualar los porcentajes. Pero de igual manera, el lado no dominante (el lado izquierdo para los diestros, el lado derecho para los zurdos) estará relacionado con el nido o la madriguera: la madre y los hijos. Y así, vemos siempre en la naturaleza y en nuestra propia especie como las madres diestras cogen a la cría en el costado izquierdo, dejando libre el brazo derecho para poder realizar otras tareas: escalar, trepar, defenderse llegado el caso, utilizar herramientas…

Pero ya en el anterior post nos preguntábamos ¿para qué quiere la Naturaleza que exista una distinción entre diestros y zurdos si no es para tener mas posibilidades de supervivencia ante el ataque de un depredador?

 Bien, ese motivo lo explicaremos con una historia filogenética, en la que encontramos la explicación evolutiva de que los zurdos tienen una función determinada para la supervivencia de la especie, también en animales que no son depredados. Imaginémos que nos convertimos, mientras leemos esta historia, en un lobo: la primera diferenciación fue, obviamente, sexual: el lobo, como tantos otros animales, se especializó con características físicas diversas para cumplir diferentes tareas dentro de la manada: el macho se especializa en la fuerza, en la agresividad, y optimizaba el uso de su cuerpo para salir de la caverna con la finalidad de regresar con alimentos y defender el territorio; la hembra desarrolló las características útiles y necesarias para el cuidado del cachorro. No le hubiera sido muy útil la agresividad, ya que con esta característica no solo hubiera lesionado a los cachorros, si no que su papel hubiera sido el de acompañar al macho en la defensa del territorio; sin embargo, eso hubiera significado también dejar solo y en peligro al cachorro y no hubiera sido coherente ni sensato evolutivamente. Por lo tanto, la hembra permaneció protegiendo la cueva de los depredadores, cuidando al cachorro dentro de un nido y dejando la protección por parte de la fuerza física masculina. Desarrolló, por ejemplo, las mamas, con el objetivo de producir leche para la alimentación de los cachorros (el macho conserva los vestigios atrofiados del periodo previo a la diferenciació, dado que en el nivel embrionario la diferenciación sexual se lleva a cabo entre la semana 7 y 12 de embarazo).

De igual manera en la evolución de los humanos, la mujer cuidaba y criaba a sus crías durante casi todo su periodo fértil, por lo que sostener con un brazo al hijo pegado al pecho era un hecho común.  De esta manera, el brazo resultaba bloqueado e inutilizable para realizar otra actividad, por lo que con un brazo sostenía al hijo y con el otro trabajaba. Instintivamente, una mujer tiende a amamantar en el pecho izquierdo, donde la unión entre los latidos del corazón y el alimento es la apoteosis para el niño. A menudo sucede que un niño que amamanta del lado derecho, al poco tiempo se queja porque quiere ir hacia el otro lado. El brazo izquierdo se quedaba casi por completo bloqueado para sostener al hijo, y el brazo derecho se convertía en el dominante para realizar otras actividades. Tengamos en cuenta que evolutivamente la mujer ha tenido la capacidad de tener 12 hijos; hoy en día, si no tiene hijos casi inevitablemente tiene animales domésticos, o a menudo sucede que se dedica a un trabajo que tiene que ver con los niños.

Volvamos a los lobos: el lobo alfa es aquel que ha demostrado ser el más fuerte y por ello tiene el derecho de guiar a los otros lobos y de fecundar a las hembras, quienes se relacionan exclusivamente con él, con el fin de mejorar la especie. Los otros lobos, beta “derrotados”, desencadenan una disminución de las hormonas masculinas entrando en un estado biológico depresivo, condición útil para mantener las posiciones en equilibrio dentro de la manada: los lobos beta instintivamente se mantienen “con las orejas gachas” y dejan que el lobo alfa fecunde a las hembras, que permanecerán al cuidado de los cachorros salvo en contadas ocasiones, sobre todo ante la ausencia prolongada del macho alfa. Pero al menos una hembra debe que permanecer siempre cuidando de los cachorros en el fondo de la madriguera: será la loba zurda. A nivel cerebral y hormonal la naturaleza ha escogido un mecanismo con el fin de garantizar la conservación de la manada: en el caso de que la loba diestra, tras un aumento de las hormonas masculinas activadas ante la falta del lobo alfa, el ciclo se detiene y se presenta lo que se conoce como amenorrea. La loba zurda en cambio, ante la misma situación reacciona al contrario, con un aumento de las hormonas femeninas, manteniendo intacta la propia fertilidad. En definitiva, la loba zurda es la hembra de reserva para garantizar la procreación.

De igual manera, en los machos también hay una excepción: el lobo zurdo, que, lejos de mantener la sumisión absoluta de los demás lobos beta, es lo que podríamos decir el juglar o el artista de la manada: las reglas no son tan rígidas para él, saltará encima y entre los demás lobos, jugueteará con las hembras y podrá incluso mordisquear las patas del lobo alfa, en un comportamiento en cierto modo similar a un cachorro crecido. En el caso de muerte o desaparición del lobo alfa, el lobo zurdo, a diferencia de los otros lobos beta deprimidos, aumenta las hormonas masculinas volviéndose hiperactivo y cumplirá así la función de reemplazar al líder de la manada en caso necesario para mantener a la manada unida.

Así, de forma similar en los humanos, aunque condicionados por nuestro comportamiento social, estadísticamente ocurre que la mujer zurda atrae a más hombres, es mas fiel y difícilmente se separa, especialmente si los hijos son pequeños. Suele mandar en la casa, y ¡cuidado con que te metas con las tareas domésticas! En ocasiones puede haber problemas al tomar la píldora anticonceptiva, oponiéndose de esta manera a su “vocación” biológica. Su ciclo menstrual se puede anticipar y puede llegar a tener hasta un año más, es muy difícil que presente amenorrea en comparación con la diestra. Al llegar a la menopausia tiende a permanecer más femenina y menos “matrona” que la mujer diestra. El hombre zurdo, por su parte, ante problemas territoriales es más activo (no depresivo), cuanto más le das, menos lo detienes, y siempre está listo para el combate, listo para hacer frente a las situaciones de emergencia. Mientras que el diestro es líder de la manada por naturaleza, tan decidido a imponerse para convertirse en un líder, el zurdo persigue un objetivo con determinación inamovible independientemente del reconocimiento del grupo. Puede ser muy “territorial”, incluso con las pequeñas cosas y sus objetos personales. Podríamos decir que cuando un diestro le da la mano a otro, lo hace con la intención primitiva de ver “quién es el más fuerte”, mientras que cuando lo hace un zurdo es “vamos a ver si estás de mi lado.” Son matices distintos, diferentes formas de percibir la realidad, que actúan sobre la biología y el comportamiento de manera específica.

Como en el caso de las mujeres zurdas, esto que queda explicado aquí no son estándares para etiquetar a las personas, porque cada uno tiene su propio particular y único equilibrio interior, hormonal y social. Son pistas genéricas útiles cuando se observan los procesos entre la mente, el cerebro y el cuerpo y desde las que podemos obtener información muy relevante, y algunos matices podemos verlos muy claramente si pensamos en que el porcentaje de grandes artistas, inventores, músicos o poetas son zurdos; también podríamos verlo a un nivel mucho menos poético en la sociedad actual si observamos por ejemplo a los grandes futbolistas que rompieron las reglas para ser los mejores: Romario, Ronaldo, Messi, Maradona, la mayoría de los grandes porteros…

Después de leer sobre el conejo y el lobo zurdo, podemos entender como los zurdos son los garantes de la supervivencia de la especie. ¡Como para no admirar a los zurdos!