Aviso importante: antes de comenzar a leer esta página sobre la insuficiencia renal es muy recomendable leer el artículo sobre el sistema nervioso autónomo. Eso te permitirá conocer qué es la fase simpática y la fase parasimpática de una enfermedad y aprovechar mas este artículo.

¿Por qué se produce la insuficiencia renal?

La medicina convencional no sabe por qué se produce la insuficiencia renal. Lo achaca al fallo de uno o los dos riñones, pero no explican por qué fallan. En realidad no se produce por un fallo en los riñones, así que voy a explicar aquí, desde mi perspectiva habitual, por qué se produce la mal llamada insuficiencia renal. Una perspectiva alejada de la medicina convencional y mas acertada, como bien sabrá quien sigue en estas líneas.

Pues bien, la llamada insuficiencia renal es debida al síndrome del pez fuera del agua.

Es un modo coloquial y acertado de llamarla, pero también podría ser adecuado llamarla síndrome del refugiado, o síndrome de abandono. Esto es así precisamente porque los refugiados de guerra o las personas que se sienten abandonadas tienen muchas probabilidades de desarrollar este problema. En todo caso, quienes padecen insuficiencia renal siempre se sienten, de alguna manera,  como un pez fuera del agua. Veamos por qué.

¿Qué hacen los túbulos colectores renales?

Los túbulos colectores renales (a partir de ahora TCR) son estructuras del riñón cuya misión es reabsorber agua para reintroducirla en el circuito hemático. Una persona tiene entre 4,5 y 6 litros de sangre en el cuerpo, que pasan unas 40 veces al día por los riñones para su filtrado y limpieza. Esto hace un total de entre 180 y 240 litros que circulan y son filtrados diariamente a través de los glomérulos renales. De ese volumen se filtra diariamente alrededor de un 1 %, y el 99 % restante se reabsorbe a través de los TCR. Son, por tanto, los responsables de la denominada “reabsorción de agua” y de urea. Ese 1 % de filtración es el volumen de orina diario: entre 1,8 y 2,4 litros diarios en condiciones normales de una persona promedio.

Por tanto, los TCR tienen un papel sumamente importante en la regulación del equilibrio hídrico y electrolítico del cuerpo.

¿Por qué se altera su funcionamiento normal?

Lo que voy a describir ocurre desde tiempos inmemoriales, en todos los animales terrestres. Desde hace millones de años, cuando éramos organismos eminentemente acuáticos, pero ya teníamos cierta capacidad de respirar y permanecer un tiempo fuera del agua. Aquellos organismos descubrieron una ventaja adaptativa manteniéndose fuera del agua, puesto que disponían abundante alimento. Cuando la marea subía, volvían a su medio natural, el agua. En aquellos momentos de vida fuera del agua, los TCR desempeñaban un papel vital para la supervivencia del organismo. Por motivos obvios, bloqueaban absolutamente toda salida de líquido del cuerpo. Y cuando al cabo de unas horas volvían al agua, retomaban su funcionamiento normal.

Es decir: cuando almacenar agua se convierte en una prioridad biológica, la reabsorción del agua del organismo se intensifica.

Hoy en día la realidad es muy diferente, pero el sentir inconsciente de nuestra biología no evoluciona tan rápido como nuestra sociedad. La cuestión es que hoy en día ese sentirse fuera del agua no es un sentir real, sino figurado o simbólico. Todos hemos oído mas de una vez la expresión estar como pez en el agua, o su contraria, sentirse como un pez fuera del agua. Este es el sentir que describe quien ha perdido su lugar en el mundo. La pérdida del “lugar seguro” es entendida por nuestra psique igual que si fuéramos un pez encallado en tierra seca. Y consecuentemente, pone en marcha los mecanismos de supervivencia apropiados para esa situación.

¿Por qué se produce la insuficiencia renal?

¿Te sientes un náufrago?

Creo que la expresión “sentirse como un pez fuera del agua” es muy apropiada para explicar por qué sufrimos insuficiencia renal. En la práctica, cualquier sentimiento de abandono o sentimiento de no encontrarse seguro o cómodo en un lugar puede desencadenar este funcionamiento arcaico de los TCR.

En los niños pequeños, la madre representa este refugio seguro y por ello este conflicto se describe también como sentirse como un niño sin su madre, enormemente necesitado de cariño (abandonado). En los adultos puede verse como un “conflicto existencial”. Sentir que se han perdido los puntos de referencia, percibir el mundo como un lugar inseguro y desagradable (las personas afectadas suelen hacer frecuentes observaciones al respecto), que este mundo no está bien, que este mundo no es para él. De otra manera esto es llamado desarraigo existencial. Otros explican que sienten que el mundo va demasiado rápido.

Las personas mayores sufren con cierta frecuencia este problema: los hijos se van de casa y se quedan solos. Se sienten abandonados, solos en el mundo, ignorados. Mas aun si se ven en lucha por la superviviencia, por existir, o simplemente por no sentirse bien cuidados o suficientemente bien atendidos.

Ahora podemos entender porqué es tan acertado conocer esta situación como síndrome del refugiado. Es inevitable cuando uno siente haber perdido todo, por ejemplo tras una guerra o catástrofe natural, y hay que dejar atrás toda una vida y una historia familiar para desplazarse a otro lugar. También ocurre frecuentemente a los presos o prófugos.

Otra forma de explicarlo es sentirse un náufrago, como en una isla desierta.

En cualquier caso, con esto creo que dejo clara la esencia biológica de este programa. Una última forma de denominarlo puede ser el síndrome del hospitalizado. Por su importancia lo detallaré en un apartado propio.

 

El síndrome del hospitalizado

Paradójicamente, una de las causas mas frecuentes que activan este sentir es estar ingresado en un hospital. Por eso a la insuficiencia renal la llamo también el síndrome del hospitalizado.

¿Por qué ocurre esto? No debería pasar nunca, pero a veces la atención en los hospitales es tan fría, despersonalizada y desagradable, que frecuentemente las personas empeoran cuando ingresan. Cuanto mas anciana es la persona, y cuanto menos sale habitualmente de su casa, mas intensamente sufre este síndrome del hospitalizado o del pez fuera del agua.

¿Quién no ha conocido a alguien que entra en el hospital y una vez allí, empeora rápidamente? Efectivamente, todos conocemos algún caso y ahora ya sabemos la causa mas frecuente. Sin lugar a dudas, la medicina convencional tiene que cambiar muchas cosas, y mejorar la atención hospitalaria debe ser prioritario.

Casos reales

Ya tenemos claro qué causa la insuficiencia renal y vemos que puede desarrollarse de muchas maneras. Algunos ejemplos de casos reales son estos:

  • Aquella mujer que sintió su vida naufragar cuando se separó de su pareja.
  • Un hombre que vio naufragar su negocio.
  • Otro hombre que viajó por varias ciudades de España sin encontrar un lugar donde asentarse y desarrollarse personal y laboralmente a gusto.
  • El niño que diariamente sufría bullying en el colegio, y que se sentía allí como si estuviera encarcelado.

Estos y muchos mas son casos de insuficiencia renal prolongada, y que además, por la elevada intensidad emocional con que se viven, pueden desarrollar cálculos en el riñón como podemos ver en este artículo.

Pero quien mas y quien menos, todo desarrollamos en algún momento cierto grado de insuficiencia renal, pues es inevitable que en algún momento nos sintamos desubicados, fuera de nuestro sitio. Nos puede pasar temporalmente cuando pasamos la nochebuena en casa de nuestros suegros, o cuando por motivos de trabajo viajamos con nuestro jefe fuera de la ciudad.

En estos casos el programa cesa rápidamente cuando se acaba el sentir emocional que lo causa, por lo que apenas notamos síntomas. Sin embargo, ahora que conocemos esta explicación podemos darnos cuenta de cuándo lo padecemos porque observaremos que orinamos muy poco o nada. Otro signo muy visible de que estamos padeciendo este síndrome es que la ropa interior o los calcetines que antes nos quedaban bien ahora nos dejan marcas en la piel. Ahora veremos por qué ocurre esto.

Cuando nos sentimos como un pez fuera del agua desarrollamos “insuficiencia renal“.

 

¿Qué ocurre cuando alguien se siente como un pez fuera del agua?

Mientras nos sentimos como pez fuera del agua estamos en la fase simpática. Entonces aumenta la función de los TCR, aumentar la absorción de agua para protegernos de la deshidratación. Los médicos diagnostican entonces insuficiencia renal. Si está afectado un solo riñón se elimina alrededor de 1 litro de orina al día. Si afecta a los dos, entre 150 y 200 ml al día (oliguria), o incluso no se orina nada (anuria). También aumenta la retención de urea (proteínas) y creatinina (resto metabólico de las proteínas).

Se puede dar un crecimiento del tejido (adenocarcinoma), para permitir mayor función de los TCR, es decir, mayor retención de líquidos.

En este proceso, el agua puede almacenarse en el tejido adiposo, por lo que el cuerpo tiene tendencia a hincharse, en todo o en algunas zonas. Esto resulta en una especie de obesidad incomprensible. Pero si hay en el organismo una fase parasimpática de algún otro proceso, el agua se acumula más en esa zona, produciéndose hinchazón en tobillos, piernas, brazos, vientre, u otros lugares. Por ello, la ropa que antes nos quedaba bien, ahora nos deja marcas en la piel.

 Además, durante esta fase, una picadura de abeja (y de otros animales) puede causar una enorme y alarmante hinchazón.

Por último ya, en general todos los síntomas de otras enfermedades suelen aumentar si existe este sentir en la persona. Por eso el síndrome del hospitalizado puede a veces ser gravísimo.

¿Qué ocurre cuando esa persona soluciona su problema?

Cuando la persona vuelve a sentirse bien (como pez en el agua), comienza la fase parasimpática. Cesa el sentir de abandono y se da, en primer lugar, una caída drástica de la función de los TCR. Se detiene la absorción de agua y proteínas, hay ganas de orinar con frecuencia y se expulsa mucha orina en pocas horas. Tanto que en ocasiones, cuando existe una brusca resolución del conflicto, pueden llegar a eliminarse 8 litros de orina en un día.

En casos agudos la orina será de color marrón y con mal olor, y puede ser espumosa, debido a la presencia de proteínas (proteinuria).

Si ha habido crecimiento del tejido (adenocarcinoma), en esta fase además se dará una caseificación por micobacterias. Este proceso dejará una especie de cavernas en los riñones. Junto a esto, se dará inflamación, fiebre y sudores nocturnos.

Posteriormente disminuye la inflamación, la actividad microbiana y los sudores. Si ha habido recaídas en el sentirse abandonado continúa la diuresis con proteínas (orina espumosa). También puede ocurrir albuminuria, síndrome nefrítico y litiasis renal (con cálculos de oxalato cálcico). En la vuelta a la normalidad quedan cavernas, restos calcificados de bacterias y nódulos encapsulados.

¿Cómo ayudar a quien padece este síndrome?

Quien es diagnosticado de insuficiencia renal padece el síndrome del pez fuera del agua. Por lo tanto, lo mas importante es hacerle sentir de nuevo como un pez en el agua. Así, es fundamental hacer que el paciente se sienta bien, protegido y seguro.

Recuerdo el caso de un anciano de 99 años hospitalizado por un problema menor y que una vez allí empeoró rápidamente (incluso insuficiencia renal total), haciendo que los familiares pensasen en un final inminente. Tras explicar al nieto lo que aquí escribo fue a visitarle y pasó unas horas junto a él, cogiéndole de la mano y transmitiéndole cariño. La mejoría fue instantánea, dejando asombrado a todo el mundo. Hoy día el anciano se encuentra perfectamente, pasados ya los 100 años, en la comodidad y seguridad de su hogar.

La solución a la insuficiencia renal muchas veces está muy cerca del paciente

Esto podría hacernos reflexionar sobre la sociedad que estamos creando, pero nos alejaríamos del objeto del artículo. Lo importante es ver que lo básico es proporcionar confianza básica en el mundo, sentimiento de seguridad. Sentirnos como si fuéramos niños y tuviéramos a la madre como “centro del universo, nutriéndonos y protegiéndonos”. A este respecto podría ser interesante ampliar la información leyendo esta breve nota sobre el éxito de determinadas terapias.

Un consejo muy sencillo para mejorar rápidamente

Conseguir esto puede llevar un tiempo mas o menos prolongado, pero mientras, existe un modo de aliviar notablemente los síntomas. Dado que este programa se activa con un sentir figurado de pez fuera del agua, debemos meter literalmente al pez en el agua. Eso hace que el mismo mecanismo inconsciente que lo activa desactive temporalmente ese programa.

Estoy recomendando que la persona tome baños de agua caliente, sumergiéndose en la bañera durante periodos de no menos de 20 minutos. Puede aumentar los efectos positivos utilizar sal marina en el baño.

También conseguiríamos un buen efecto con baños prolongados en el mar. Esto bien podrán atestiguarlo aquellos que se bañan en el mar diariamente, o aquellas mujeres que tradicionalmente toman baños de olas en determinadas temporadas. Todos ellos aseguran que es lo mejor para su salud, y no les falta razón. Ahora entendemos por qué.

El Método ECI y el síndrome del pez fuera del agua

La experiencia me dice que este sentirse abandonado en uno u otro aspecto de la vida es asombrosamente frecuente. También he comprobado como este síndrome está detrás de muchos problemas en la vida de las personas. Esto pasa a menudo porque la insuficiencia renal no es suficientemente aguda para ser diagnosticada. Es normal, pues no tenemos la costumbre de saber ni medir cuánto es orinar lo normal, y porque un sentir leve desencadena un programa leve, con una retención de líquidos leve.

Todos ellos, invariablemente, han descubierto con el Método de Exploración del Conocimiento Interior aspectos sobre ellos mismos que desconocían. Hacer conscientes esos sentimientos les ha llevado ponerles solución y, lo que es mas importante, a descubrir una nueva forma de afrontar la vida. Y por supuesto, de disfrutarla, incluso aquellos que desconocían que tenían este síndrome activo, y fueron a consulta por un sentimiento de desarraigo o de incomodidad vital.

Por ello, puedo afirmar que el Método ECI es uno de los mejores modos de enfrentarse a la insuficiencia renal y todo lo que hemos visto que conlleva alrededor. Así que si es tu caso o conoces a alguien en esta situación no dudes en ponerte en contacto conmigo. Sin ninguna duda, puedo ayudarte.