¿Que son las ondas cerebrales?

Todos sabemos que el cerebro es un órgano electroquímico; de hecho, los neurólogos afirman que si todas nuestras células nerviosas se activaran al mismo tiempo podríamos obtener energía suficiente para encender una bombilla. Esto es debido a que las neuronas del cerebro, al realizar cualquier tipo de actividad, emiten impulsos eléctricos. Esos impulsos eléctricos (de muy baja amplitud, microvoltios) son conocidos como ondas cerebrales

¿Cómo se miden las ondas cerebrales?

Las ondas cerebrales siguen determinados patrones o frecuencias, según las veces que se repitan en un segundo. Se miden en Hertzios (Hz) y el aparato que se emplea para medirlas es un electroencefalógrafo. En la imagen podemos ver un ejemplo de medición de ondas cerebrales, el electroencefalograma o EEG.

Ejemplo de un electroencefalograma

Es importante explicar que las ondas cerebrales no son exclusivas o únicas. La actividad neuronal es muy intensa en todo momento y todos los tipos de ondas se están dando en todo momento; lo que se expresa cuando decimos cosas como que el cerebro está emitiendo ondas delta es que esa onda delta es la predominante en ese momento; es decir, la mayoría de las neuronas están trabajando en esa frecuencia, pero no todas.

¿Para que sirve medir las ondas cerebrales?

Fundamentalmente para conocer la actividad que se está desarrollando en el cerebro. Como veremos a continuación, cada tipo de onda cerebral corresponde a un tipo de actividad cerebral. A partir de aquí, las utilidades pueden ser diferentes, pero las mas comunes son dos:

  • Diagnosticar o averiguar qué es lo que ocurre en el cerebro humano o de una persona concreta. Esto puede servirnos para diagnosticar una enfermedad, para el conocimiento científico…
  • Servir como guía para modificar la actividad cerebral. Esto puede tener como objetivo relajarse, meditar, alcanzar determinados estados de consciencia, modificar conductas….

Se ha medido que las ondas cerebrales predominantes en una persona mientras medita son ondas Alfa. De ahí, hay quien manifiesta tratar de “entrenar mi onda cerebral alpha para sentirme más relajado y alcanzar la paz personal“. Últimamente se habla incluso de máquinas capaces de estimular ciertas ondas para permitirnos alcanzar determinados estados de conciencia. La realidad es que conviene ser muy prudentes con estas afirmaciones.

Lo cierto es que no hay un tipo de onda cerebral mejor, o una mas especial que las demás. Todas son importantes y necesarias, porque todas ellas son el resultado de la actividad eléctrica de nuestras neuronas y de cada uno de nuestros estados mentales.

Por tanto, es importante enfatizar que, a lo largo del día, nuestro cerebro mantiene activos todos los tipos de ondas cerebrales. Dependiendo de lo que hagamos en cada momento, serán unas ondas las que mostrarán mayor actividad en determinadas áreas de nuestro cerebro y otras trabajarán con menor intensidad en otras zonas, pero ninguna de ellas estará, por así decirlo, “desconectada”. Son matices muy concretos que conviene tener en cuenta. Veamos a continuación cuáles son los diferentes tipos de ondas cerebrales y cuáles son sus características.

1. Ondas Gamma (32 a 100 Hz)

Oscilan entre los 25 y los 100 Hz, aunque su presentación habitual está en torno a los 40 Hz.

Al escuchar la palabra “gamma” nos vienen a la mente los famosos rayos gamma, con su larga longitud de onda y su alta radiación electromagnética. Pero las ondas gamma y los rayos gamma solo se parecen en que su frecuencia es extremadamente rápida. Los neurocientíficos están empezando a descubrir este tipo de onda, muy poco conocida porque hasta hace muy poco tiempo los electroencefalogramas no permitían medir frecuencias superiores a 25 Hz. 

Este es un tipo de onda que se origina en el tálamo y se mueve desde la parte posterior del cerebro hacia adelante a una frecuencia muy alta. Son ondas relacionadas con tareas de un alto procesamiento cognitivo. Las ondas gamma tienen que ver con nuestro estilo de aprendizaje, con la capacidad de asentar información nueva y también con nuestros sentidos y percepciones. Así, las personas con problemas mentales o de aprendizaje tienden a tener una actividad en la onda gamma menor que la media.

Los estados de felicidad evidencian también picos elevados en este tipo de onda, y la fase del sueño REM también suele caracterizarse por una alta actividad de este rango de frecuencias. Se ha teorizado que las ondas gamma podrían estar implicadas en el proceso de percepción consciente, pero no hay acuerdo unánime al respecto.

2. Ondas Beta (13 a 32 Hz)

Beta es una frecuencia alta, cuyas ondas surgen como resultado de una actividad neuronal intensa. Son estados complejos, relacionados con esas actividades en las que ponemos toda nuestra atención; son actividades en las que nos mantenemos alerta y necesitamos a su vez estar pendientes de múltiples estímulos.

Actividades tan comunes como conducir, realizar un examen, hacer una exposición, estar en una reunión de trabajo presentando un proyecto, etc. Es decir, momentos de máxima activación. Por ello, demasiada actividad Beta supone una sobreactivación neuronal que puede derivar en estados de ansiedad o estrés. En el caso contrario, un nivel bajo de ondas Beta, por su parte, nos conduciría a un estado demasiado relajado, laxo, depresivo incluso… Un nivel óptimo de estas ondas nos ayuda a estar mucho más receptivos, enfocados a mejorar incluso nuestra capacidad para resolver problemas.

La investigación en este ámbito sigue dando sus frutos. Un estudio publicado recientemente por un equipo de neurocientíficos del prestigioso Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) ha desvelado un gran descubrimiento acerca de las ondas beta. En concreto, que cuando las personas realizamos tareas que requieren de la memoria de trabajo, el cerebro usa esta clase de ondas de baja frecuencia para ir cambiando entre las distintas partes de la información. Es decir, actúa como una compuerta reguladora que decide cuándo se lee o se descarta la información almacenada brevemente en la memoria de trabajo, y que nos permite poder pensar en otra cosa.

Podemos resumir la actividad en ondas Beta diciendo que son las ondas que nos permiten realizar la mayoría de nuestras actividades que nos requieren al menos una mínima atención.

3. Ondas Alfa (8 a 13 Hz)

Oscilan entre 8 y 13 Hz y representan la actividad de la corteza visual en estado de reposo. Las ondas Alfa surgen en ese crepúsculo intermedio donde permanecemos despiertos, pero en calma: estamos relajados y en un estado propicio para meditar. Lo podemos experimentar también cuando estamos en el sofá viendo la tele o en la cama descansando, pero sin llegar a dormirnos.

Se originan sobre todo en el lóbulo occipital durante períodos de relajación, pero fundamentalmente con los ojos cerrados. Las ondas alfa se aceleran al abrir los ojos, al moverse o incluso al pensar o poner intención en moverse.

Demasiado tiempo en ondas alfa nos impediría poder centrar la atención o incluso sentirnos con muy pocas fuerzas para realizar una tarea. Por el contrario, demasiado poco tiempo puede suponer ansiedad, estrés e insomnio. Las ondas alfa son las ondas cerebrales predominantes en la mayoría de los animales, especialmente en los perros.

4. Ondas Theta (3 a 8 Hz)

Las ondas Theta o Zeta van de los 3 o 3,5 a los 8 Hz y se relacionan sobre todo con nuestras capacidades imaginativas, con la reflexión y el sueño. Además, y esto es muy importante para nosotros, nuestro cerebro muestra una elevada actividad cuando experimentamos emociones muy profundas.

Normalmente están asociadas con las primeras etapas del sueño (fases 1 y 2), mientras soñamos, y son las ondas presentes en la fase REM (Rapid Eye Movement). Se generan tras la interacción entre los lóbulos temporal y frontal. Un ejemplo sencillo en el cual podemos ser conscientes de en qué momento este tipo de onda toma el control, es cuando terminamos de hacer un esfuerzo o una tarea que nos ha demandado mucha energía. Justo en ese instante en que nos relajamos y dejamos que imaginación “vuele”, las ondas Theta adquieren mayor presencia en nuestro cerebro.

Un pico elevado de ondas Theta puede relacionarse con algún trastorno depresivo, o falta de atención… Mientras que los picos bajos cursan con ansiedad, estrés y baja auto-conciencia emocional. Un nivel adecuado de ondas Theta favorece la creatividad, la conexión emocional e incluso nuestra intuición.

Si aplicamos un electroencéfalo para medir la actividad eléctrica de las plantas nos encontramos con que las ondas Theta son las predominantes. Este experimento se realizó en los años 60 con resultados muy interesantes.

5. Ondas Delta (0,5 a 4 Hz)

Según algunos científicos oscilan entre 1 y 3 Hz, y según otros entre 0,1 y 4 Hz. Las ondas Delta son las que tienen una mayor amplitud de onda y se relacionan con el sueño profundo. Son las mas habituales en los bebés y en los niños más pequeños, pero a medida que nos hacemos mayores, tendemos a permanecer menos tiempo en este tipo de ondas.

Este tipo de ondas se relaciona sobre todo con actividades corporales de las que no somos conscientes, como la regulación del ritmo cardíaco o la digestión. Se presentan también en casos de daño cerebral y coma, y durante el sueño profundo, pero sin soñar.

Demasiada onda Delta puede indicar alguna lesión cerebral, problemas de aprendizaje o incluso ser un indicador de un TDAH severo. Al contrario, poca actividad Delta puede indicar sueño deficiente, y problemas para activar y revitalizar el cuerpo y la mente… Un nivel adecuado de ondas delta favorece nuestro descanso y nuestra capacidad para aprender.

Las piedras presentan ondas Delta cuando se utiliza un electroencefalógrafo para medir su actividad eléctrica.

 

Conocer los diferentes tipos de ondas nos permite entender nuestros procesos mentales. Nuestras emociones, actividades y dinámicas generan energía eléctrica en nuestro cerebro. La clave, por tanto, está en ser conscientes de ello, en aprender a relajarnos, en ser más receptivos, intuitivos o en favorecer, por ejemplo, ese control emocional, para que el estrés trabaje a nuestro favor y no en nuestra contra.