Muchos problemas de las personas están causados por lo que yo llamo el síndrome del pez fuera del agua. En este artículo explico detalladamente en que consiste. Es lo que, si se padece de forma aguda, se conoce como insuficiencia renal. A veces este sentir no es suficiente fuerte como para desarrollar la insuficiencia renal, pero si puede hacer que los síntomas de otras enfermedades empeoren gravemente.

Este problema lo sufren personas que sienten una incomodidad vital de la que desconocen su origen. Lo padecen frecuentemente pacientes hospitalizados, desarraigados, abandonados, refugiados… En el artículo mencionado explico por qué se produce, sus síntomas, y cómo solucionarlo.

Para solucionarlo, es fundamental proveer al paciente un ambiente cálido, cómodo, confortable, que le haga sentirse a gusto y querido, protegido y, en una palabra, como pez en el agua.

Este fenómeno explica por qué muchas terapias solo son eficaces con ciertas personas.

Pongamos un paciente con dolor que visita a un médico. Él le ha elegido, y en él tiene plena confianza. Además de su atención, valora especialmente el cariño con que le atiende. En este caso es posible incluso que el dolor comience a aliviarse ya en la sala de espera. Lo mismo ocurre con un terapeuta, acupuntor, masajista, homeópata, sanador mental o chamán de su propia elección. Esto es lo que ocurre cuando vemos una mejoría inmediata tras una conversación o una terapia libremente elegida.

Lo que realmente produce la mejoría es que el paciente deja de sentirse abandonado, sin ayuda y solo con sus síntomas. Entonces, la necesidad de retener agua (insisto en que debes leer este artículo si no lo has hecho todavía para comprenderlo bien) desaparece inmediatamente. Con ello, se reducen rápidamente otros síntomas.

Por eso la eficacia de algunas terapias no se da a veces por su efecto directo en cada caso, sino por un efecto indirecto. Los mismos terapeutas lo desconocen, pero como observan numerosos éxitos al aplicar su método, nunca han tenido motivos para dudar de su eficacia.

Si cura, es válido

Tal vez este conocimiento valide el dicho “si cura, es válido’’, con el que suelen cerrarse todas las controversias sobre terapias.

Quiero aclarar, por si esto parece una crítica a alguna terapia o terapeuta, que no es así. Al contrario, debe verse como un elogio a aquellos terapeutas que son capaces de solucionar los problemas de sus pacientes por su humanidad o cariño. Ojalá hubiera muchos así.

Esto es extensible a muchos médicos que consiguen el mismo efecto en sus pacientes. Por ello, y no por la medicina en si, tienen mucho éxito y son muy queridos y valorados por sus pacientes.