Que cada cual saque las conclusiones que crea oportunas después de ver esta información sobre las estatinas, para decidir si somos manipulados o no por la industria farmacológica.

¿Qué son las estatinas?

Las estatinas son un tipo de fármaco que se utiliza para disminuir los niveles de colesterol en sangre mediante la inhibición de la enzima hepática responsable del 70% de la producción del colesterol del organismo. En un principio, las estatinas estaban dirigidas a los pacientes de alto riesgo cardíaco pero a alguien, probablemente encargado de las ventas, se le ocurrió la idea de que las estatinas podían ser buenas también para la prevención primaria, para ayudar a aquellos que corren riesgo de desarrollar una enfermedad cardíaca en el futuro.

El estudio Jupiter avala el uso de estatinas

El estudio Jupiter (Justification for the Use of statins in Prevention: an Intervention Trial Evaluating Rosuvastatin) fue un estudio cuyas conclusiones se presentaron en el año 2008. Se hace referencia a él en numerosas ocasiones para apoyar el uso de estatinas, puesto que durante el periodo de estudio se produjeron 68 infartos en el grupo placebo y sólo 31 en el grupo que tomaba estatinas. Así pues, de acuerdo con esas cifras, las estatinas producían una asombrosa reducción del 58% en el riesgo relativo. Los resultados llevaron al grupo de investigación a asegurar que las estatinas eran efectivas en la prevención de los infartos.

Realmente, a primera vista esos datos estadísticos resultan impresionantes.

La trampa de los datos

El problema es que esa sugerente conclusión no es más que una simple manipulación de los datos. Debería mencionarse que tanto grupo experimental como el de control tenían cada uno 8901 participantes. Eso quiere decir que en términos reales, la tasa de infarto fue de solo un 0,76%, muy bajo, en el grupo control (68 de 8901), y de un 0,35% en el grupo de las estatinas (31 de 8901).

Así que desde el punto de vista estadístico, el efecto protector de las estatinas supuso una reducción de 0,35% con respecto al grupo control, lo que significa que la reducción real del riesgo es de menos de la mitad de un 1%. Los datos indican que por cada 300 personas que toman las carísimas estatinas podría salvarse tan solo una vida. 

En realidad, estudios posteriores revelaron que los supuestos efectos preventivos de los fármacos reductores del colesterol habían sido exagerados de manera considerable.

¿Quién financió el estudio Jupiter?

EL conocido laboratorio farmacéutico Astrazeneca fue el fabricante de las estatinas utilizadas en el estudio, y quien proporcionó la financiación para el ahora desacreditado estudio Jupiter.

Consecuencias de estudio Jupiter

La utilización de estatinas en la prevención primaria de las cardiopatías ha disparado las ventas de estos fármacos. Generaron alrededor de 29.000 millones de dólares en ventas solo en Estados Unidos en el año 2013. A pesar de eso, su guerra contra el colesterol apenas ha tenido impacto en las enfermedades cardiovasculares. No ha cambiado las cosas en la guerra contra las enfermedades cardiovasculares. De hecho, como ocurre con muchas otras guerras últimamente, el coste es muy alto y los resultados casi invisibles. Como hemos visto, las estatinas consiguen reducir el riesgo real de infarto como mucho en un 0,3%, mientras que al mismo tiempo producen efectos secundarios en entre el 15 y el 40% de aquellos que las utilizan.

¿Somos manipulados por la industria farmacológica?

A la luz de este pequeño ejemplo, extraído del libro La biología de la creencia, del doctor en biología Bruce H. Lipton, yo diría que si, pero cada uno puede sacar sus propias conclusiones. Afortunadamente cada día mas médicos y biólogos tienen claro que el colesterol no es perjudicial para la salud, y están dejando de pelear absurdamente contra nuestro propio organismo y su funcionamiento natural.